martes, 5 de mayo de 2009

28 de Abril. El viaje de vuelta

Nos levantamos, hacemos maletas, liquidamos el hotel y cogemos un taxi para ir al Maglev ( Magnetic Levitation) el super-tren que une Shanghai con el aeropuerto. Al llegar se nos cuelga un vendedor de relojes al que le da tiempo en unos cien metros para pasar de ofrecernos un reloj por cien yuanes (diez euros) a cuatro relojes por cien yuanes. Para que os hagáis una idea de los precios y lo fácil que bajan. El tren (40 yuanes) es una pequeña decepción, una especie de Ave, con su marcador en cada vagón, en el que se supone que alcanza casi 500 km/h, el nuestro solo alcanza 301, pero sin embargo tarda los 8 minutos que nos habían dicho.
El Aeropuerto Internaciona Shanghai Pudong (PVG), como corresponde a la ciudad, grande y moderno. Grandes naves, grandes salas de facturación, grandes salas de espera. Nuestro vuelo sale con 40 minutos de retraso. Ahora la vuelta es más larga, 12 horas. Como suele ocurrir se hace muchísimo más largo que la ida, ya no vas con la misma ilusión. El servicio de Air France, impecable. Al llegar a París, con el retraso hemos perdido el enlace, inmediatamente nos dan las tarjetas de embarque para una hora más tarde y para compensarnos nos dan vales para una comida y una bebida (aprende Iberia). Llegamos a Barajas, y metro a Madrid. Cuando llegamos, han pasado 23 horas desde que salimos del hotel. Y aún pagaremos el cambio de hora, para nosotros las 10 de la noche serán las cuatro de la mañana. Pero no todo va a ser bueno en los viajes.

27 de Abril. Shanghai

Después de desayunar afrontamos lo ineludible. No somos amigos de las compras y menos de falsificaciones, pero cuando la gente, los amigos, la familia, oye la palabra "China", la replica suele ser, "me podrías traer".
Hemos leído en varios sitios hablar del 580 de Nanjing Road, y aunque hemos pasado varias veces por delante, allí solo hay una tienda de los más legal. Chelo se ha puesto a lo Sheclock Holmes e intentamos la última posibilidad. En el mapa la calle Nanjing, va del rio a la Plaza del Pueblo como peatonal, y luego continua como una calle normal. Probamos y es así, por encima de la Plaza, la numeración empieza otra vez de cero. Llegamos al 580 y resuelto el dilema, es aquí, un centro comercial, con un Starsbuck al lado repleto de pequeñas tiendas con marcas falsificadas. Pero solo hay algunas marcas, faltan las más famosas. Preguntamos y nos llevan muy discretamente hasta puertas disimuladas en las estanterías, detrás, en cuartitos escondidos está el tesoro. En alguna en ese cuartito hay otra puerta falsa y adentro, aún más marcas.
Según nos cuentan, en Shanghai, la policía presionada por las grandes marcas, Rolex, Cartier, Vuiton, Prada. .. se ha puesto en acción y les está persiguiendo y tienen que actuar a escondidas. Sin embargo las marcas de "segunda" si las siguen vendiendo a la vista. Vemos también que por las paredes hay pegados panfletos en inglés avisando que la compraventa de productos falsificados es un delito y dando la lista de los productos prohibidos.
Los precios son de risa, tras el correspondiente regateo encendido y entre insultos, pero tener en cuenta que la calidad corresponde, de tres ipod shuffle que compramos, luego uno no funciona. Un mp3 en forma de cabeza de Micky Mouse, al conectarlo en casa al ordenador, al antivirus casi le da un ataque.
He leído recomendaciones de no comprar en Peking y hacerlo en Shanghai, creo que eso ha cambiado, es mucho más barato, más cómodo y hay muchas más cosas en el Mercado de la Seda.
Y el tema no da más de sí, hemos pasado el trago, cumplimos con la gente.
Esperamos al atardecer y pasamos en metro al Pudong. Es la zona de desarrollo de la ciudad, el distrito financiero, impresiona, sobre todo a los que somos de "provincias" situarnos en la base de alguno de esos monstruosos edificios y mirar para arriba, parece que se te va a partir el cuello. Sin embargo al contrario que en la otra orilla, al anochecer se queda vacío, es el clásico barrio de negocios. Un barrio que como el año que viene es por allí la Exposición Universal está en revolución, multitud de torres en construcción, con obreros trabajando las 24 horas.
Cruzamos al Bund y damos otro paseo entre la multitud. Para quien le guste hay un montón de barcos muy iluminados que dan paseos por el río.
Cenamos otra vez en lel Grandmother, nos había gustado y en los paseos no hemos visto otro que nos atrajera. Vuelve a estar muy bien.
Paseito y a la cama, que mañana va a ser largo.

26 de Abril Shanghai

Hoy, despues del desayuno nos vamos dando un paseo a la Plaza del Pueblo. Allí está el Museo de Shanghai. Es un edificio de hormigón en medio de la plaza/parque. Como es el único sitio, hasta ahora, gratuito, hay una cola importante. Por eso y por que es una maravilla. La historia de China es numismática, alfarería, escultura, muebles, caligrafía. Todo lo que tiene el edificio de gusto "dudoso" en el exterior, lo tiene de elegante en el interior. Nos pareció una visita muy recomendable, salas amplias, bien montadas, con unos fondos en muchos casos desconocidos para nosotros. ¿ Sabiais que los chinos hace mucho tiempo usaban monedas con forma de navaja? Yo no, y como eso, muchas otras cosas. Nos pasamos toda la mañana embelesados.
Por la tarde nos vamos a los Jardines Yu Yuan, en un barrio, bastante dirigido al turismo, pero como está montado con mucho gusto, en plan típico, gusta. Dentro hay una zona de patios, en estilo tradicional chino, si llegas al anochecer se encienden las luces y aunque tiene algo de decorado cinematográfico, queda bonito. Eso si, hay que aguantar todo el rato la cantinela, ¿ Lolex, Vuiton, Caltiel ? Y hay que tener cuidado con ellos, como ya estabamos cansados de andar, decimos, nada nos vamos con esta chica tan maja, con aspecto honrado que nos ha ofrecido Rolex y enseñado un despegable con modelos de Rolex, nos sube a un piso y es una tienda de... perlas.
Salimos indignados y aún tiene la cara de seguirnos un rato ofreciendonos llevarnos a ver Lolex. Los patios están llenos de puestos de comida, la pagas en cja, te la dan y te la comes de pie. Diferentes tipos de pinchos o cuenquitos de cartón, todos andan por 5 ó 10 yuanes y algunos están muy ricos. Ya a lo tonto cenamos aquí. Nos vamos a Nanjing Road, a dar un paseo, comprarnos un pastelito y al hotel a dormir.

lunes, 4 de mayo de 2009

25 de Abril. Shanghai

El chico alemán se baja en Nanjing, a nosotros aún nos quedan tres horas. Cuando llegamos buscamos taxi, pero sabemos por experiencia que no hay que fiarse de los que hacen cola en los aeropuertos o estaciones, si pierden tanto tiempo, será por algo. Uno nos pregunta donde vamos, cuando le enseñamos el papel de la dirección, que nos prepararon en el Hotel de Xi'an nos dice que 100 yuanes. Le mandamos a un sitio feo y salimos a la calle. Paramos otro, le enseñamos el papel, dice que de acuerdo, le decimos que el meter ( que ponga el taximetro) de acuerdo. Subimos y nos lleva al hotel. De primera impresión, conducen más rápido, pero mucho más obedientes de las normas, más a lo occidental. Atravesamos media ciudad y al llegar nos enseña el taxímetro, 16 yuanes. Con 84 yuanes dá para mucho en China.
El hotel es calcado del otro, impersonal, pero cómodo y limpio, este cuesta 289 yuanes la doble con baño. Shanghai tiene fama e iremos descubriendo, es más caro que Peking, pero sin asustarse, sigue siendo muy barato.
Descansamos un rato, nos duchamos y a la calle. El centro de Shanghai no tiene secretos y es facil de definir, Nueva York. Unos la llaman la Gran Prostituta, otros la París de China, 12 millones de habitantes, seguro que no te deja indiferente.
Una ciudad con grandes avenidas, con grandes rascacielos, grandes Centros Comerciales, con grandes coches, con gente vestida a la occidental, preferentemente con ropa de marca. Ves más tiendas de Rolex, Cartier, Vuiton ( de los buenos, eh) que en ninguna ciudad de Europa ( en la Gran Via, en Gracia, en Campos Eliseos hay una de cada, aquí en la Avenida Najjing, una larga avenida peatonal, hay varias de cada ( ¿ De verdad país comunista?) Cuando anochece las luces, espectaculares, grandes carteles luminosos, con un punto más hortera, más grandes, más coloridos, que los nuestros.
La avenida Nanjing está muy cerca del hotel y te puedes pasar el tiempo viento a la gente discurrir. Si bajas por ella y preferiblente de noche tienes el grán espectáculo de Shanghai, el Bund, la zona de los restos coloniales, un paseo abarrotado, en obras ( en Shanghai el año que viene es la Expo, y todo está en obras) a la orilla del rio, desde el que puedes observar la otra orilla, el Pudong, la zona de vanguardia, con la torre de comunicaciones, la Perla de Asia y altísimos rascacielos, a alguno se puede subir, pero yo tengo muchísimo vertigo, lo dejamos para otra vida.
Como llegamos a la hora de la cena, empezamos a buscar sitio, pasamos callejeando por delante del Captain Hostel, http://www.captainhostel.com.cn/ una de las opciones que estuvimos barajando, tiene buena pinta y al lado del bund. Casi enfrente está el restaurante Grandmother, un sitio elegante y lleno de gente china, hace esquina. Entramos y estupendo, nos atiende una camarera que habla inglés, nos aconseja y cenamos de maravilla por 106 yuanes. Os lo recomiendo vivamente, es un sitio de los agradables, en Shanghai o en cualquier sitio.
Ya en la avenida Nanjing, damos un paseo ( acosados por los de ¿ Rolex, Cartier, bolsos? Ganchos que quieren llevarte a sus tiendas de imitaciones, los hay a docenas) Nos tomamos dos grandes vaso de batido por 18 yuanes. Y nos dejamos llevar a una de las tiendas para pasar el rato. Salimos cabreados, queremos mirar algún reloj, y lo que nos enseñan es basura. Cuando lo decimos, nos sacan "los buenos". Más basura, son del tipo de varias esferas, pero las pequeñas no funcionan, son de adorno. Nos vamos huyendo, que son muy insistentes.
Venga, a la cama.

24 de Abril Xi'an

Desayunamos en el hotel, un buffet mezcla de chino y occidental, y hay café, de máquina, pero café. Nos vamos a ver la ciudad. Es una ciudad amurallada, pero sin confundirse, no es ni Toledo, ni Avila, las construcciones del interior de la muralla son, en gran parte, bloques modernos y feos, lo único es que son más bajos que los del exterior. La muralla si tiene mérito, 14 kilómetros, alta, muy ancha, 18-20 metros, con cuatro bellas puertas en los puntos cardinales. Se puede alquilar bicicletas o tandems ( bicicletas de dos) para dar la vuelta por lo alto. Es llana y muy ancha. También puedes ir en unos micros eléctricos. Desde arriba vas dominando los alrededores, el foso exterior y un parque con instalaciones para hacer footing, tai-chi, pingpong, conciertos espontáneos de música tradicional, vuelo de cometas (realmente son tan aficionados a las cometas como se dice, se ven muchas volando).
Empezamos por la Torre de la Campana, se ha quedado en una rotonda en el cruce de dos avenidas, solo se puede entrar por un túnel, es visitable el interior, se paga 40 yuanes por los billetes de esta y de la Torre del Tambor. Os recomendaría verlas de día y volver al anochecer, se ilumina todo y es completamente diferente. Está rodeada de Centros Comerciales de lujo, Hagen, Starsbuck, Mcdonals, KFC, aunque esto es muy habitual en toda China.
Cerca, andando, se llega al Barrio Musulmán, muy chocante, es de los pocos barrios antiguos que permanecen y resulta curioso ver a chinos representando roles que nosotros asociamos instintivamente con los árabes. Tiene mucha vida por la calle, tiendas de recuerdos, puestos de comida. La calle de entrada también es recomendable verla de noche, gana mucha vida, pero de día parece más real, menos turística. Aquí dentro está la mezquita, la más grande de Asia, ( 25 yuanes/pax)en una callejuela, entre jardines y pájaros, muy sosegada. El señor que vende los tickets, Camil, es de las personas que transmiten paz, deseando poder hablar contigo, comunicarse, cuando oye que somos españoles, pasa a usar el castellano. Pena de prisas.
La mezquita está llena de hombres, mayores en su mayoría, llaman a rezar cuando estamos allí, es curioso ver al muezin, con su turbante y sus rasgos chinos, con su micrófono llamando a los fieles. Dos ancianos nos piden hacerse una foto con nosotros, con nuestra cámara, digna de ver su cara cuando ven la foto en la pantalla de la cámara, al ratito lo saben todos los amigos.
El Barrio es muy agradable para un paseo y comer algo. Bebemos varios vasos de un té frio parecido al carcadé egipcio, endulzado, a 1 yuan. Volvemos a pasar al cabo de un poco, no está el hombre que nos atendió, hay una mujer, nos pide 2 yuanes. Entramos a la muralla por la puerta del Oeste y salimos por la Sur. Hay una pagoda y está el jardín de las estelas (50 yuanes) creo que para un occidental, ver tanta piedra y tanta caligrafía china que no entiendes, te deja un poco frio. Hay un mercadillo de productos típicos para turístas. Una cosa me llama la atención. Cuando yo era niño aprendiamos caligrafía con tinta china y plumilla. La tinta china se hacía disolviendo un poco de unas barritas como plastilina dura en agua. Aquí sigue habiendo de esas barritas, de diferentes colores, muy bellamente decoradas con dibujos dorados de caligrafía y animales. Compro para la gente de mi generación. Se que por 0,30 euros les voy a traer buenos recuerdos.
Volvemos al Hotel a recoger la maleta y a la estación, esta vez sin picar, andando. Por el camino paramos en una casa de comidas, que dirige una mujer, tiene los platos en la cocina, a la vista y podemos señalar. Cuando estamos allí nos da la impresión (serán imaginaciones) que nos usa como reclamo. Nos señala a los que pasan y les debe decir algo así (nos lo inventamos) que su casa es de tanta calidad y tanta fama, que vienen hasta extranjeros. Será mentira, pero se llena, y no nos pierden ojo.
Otro inciso, en la comida es muy habitual que te miren, como encima somos unos inútiles con los palillos, pues les damos risa. Por cierto, el que quiera comer con cubiertos, que se los lleve de casa, no los hay en ningún sitio, salvo las cucharas de cerámica para las sopas (no se si en hoteles de lujo occidentalizados...). En uno de los últimos días, cuando ya nos defendiamos con los palillos, y estabamos todo orgullosos, nos llega un camarero a media comida y nos trae cucharas, no estabamos comiendo sopa, nos hundió la moral.
Llegamos a la estación a esperar el tren. Este viene de paso, pero todo está muy bien organizado y cuando llega vamos buscando rápido el vagón. Es tambien larguísimo, pero no se la razón, muy diferente. Aparte de que es más antiguo y destartalado, tiene detalles... En vez de azafatas con uniforme de diseño y gorrito fucsia, estas van de uniforme militar y no sonrien ni en un descuido. Las zapatillas en vez de ser de usar y tirar son de estas Adidas playera, con muchos usos. Nos vuelven a cambiar los billetes por tarjetas. Coincidimos en el compartimento ( litera blanda, 4 pax) con un chico alemán que va solo por China, cambiamos impresiones, es agradable poder hablar con alguien, sin prisas y aunque sea en inglés. Le invitamos a un café de los de sobrecito.
A dormir.

23 de Abril. Xi'an

A las 7,30 empieza el bullicio. En cada vagón además del water similar al de los trenes europeos hay otro compartimento con lavabos. Nos aseamos y tomamos café.
Otro inciso. Como ya habíamos leído lo difícil que es encontrar café en China, solo té, fuimos provistos de sobrecitos de café instantaneo y un tubo de leche condensada. Una brillantísima idea(gracias al autor). Con esto y el agua hirviendo que hay en todas partes te soluciona muchos momentos.
A las 8,45 llegamos a Xi'an, casi 11 horas. Como el autobús a los Guerreros ( el 306, precio 7 yuanes) sale del aparcamiento de la estación de tren, y vamos frescos, dejamos el equipaje en consigna y nos vamos primero a la taquilla a sacar los billetes para mañana noche a Shanghai. En información me señalan una ventanilladeterminada, hay muchas y no se monta mucha cola. La taquillera se defiende en inglés y además hemos tenido la buena idea de llevarselo todo escrito en un papelito. Lo coge encantada y lo prepara todo, el día, la litera blanda, de abajo. 560 yuanes cada uno, saldremos a la 22,30.
El conductor del autobús, dentro de la fauna que conduce en China, es para un documental. Va a toda pastilla tocando permanentemente la bocina. Pero no toquecitos, se cuelga. Que alguien va deprisa, escándalo, que va despacio, lo mismo, que si por la izquierda, que si por la derecha, que el adelanta, que le adelantan... También lleva el autobús una azafata que va explicando cosas, con su micro, Dios sabe que dirá, que dolor de cabeza entre los dos.
El bus para en una termas y en la tumba del Emperador. Vamos directamente a los Guerreros de Terracota, (una hora de trayecto) que es a lo que hemos venido.
Llegamos (entrada 90 yauanes) Hay un cochecito eléctrico, que por 5 yuanes te lleva de la taquilla a la entrada, 6 ida y vuelta.
Habíamos leído comentarios decepcionados, creo que en su mayoría por planificar mal la visita, hay tres pabellones. Hay que entrar primero al tercero, luego el segundo y para el final el 1. En el 3, que es el más museístico ves coches de caballos, adornos, ajuares. En el dos ves unos guerreros desde cerca, cada uno en su urna, de infantería, arqueros, uno con su caballo y excavaciones con muchos guerreros a medio excavar, en el estado en el que salen ( no se la razón pero muchos salen hechos pedacitos). Y en el 1, la maravilla, la gran nave (impresionante como estructura, sin pilares) con las filas ordenadas de guerreros ya restaurados, a cientos, con sus caballos y con una gran zona aún sin tocar. Después de ver esto si ves los otros pabellones ya no tienen interés. Hay que seguir este orden de creciente importancia.
A la vuelta en el carrito descubrimos por que la vuelta solo cuesta un yuan, es un timo. Te llevan un trocito corto y te dejan en una calle de tiendas que tienen que atravesar por necesidad para llegar a la salida.
De nuevo al 306, pero esta vez con un conductor normal. Regresamos a la consigna y recogemos las maletas. Como hemos acabado un poco hartos de tipismo, farolitos rojos, hutong, cambiamos de estilo. Hemos leido buenas críticas del Jinjiang Inn en Xi'an http://www.jinjianginns.com/ , una cadena con muchos hoteles en toda China. Cogemos un taxi, el taxista entre muchas risas suyas y de sus compañeros nos pide 100 yuanes, al final lo dejamos en 20, aún así nos ha timado por que el hotel está a 500 metros de la Estación, en la Avenida que sale enfrente. El hotel nos cuesta 199 yuanes la doble ( más 15 yuanes/pax el buffet de desayuno, si quieres ) Es del estilo de un tres estrellas, despersonalizado, pero cómodo, limpio, nuevo y en buen sitio. Como no s gusta y no tenemos las cosas claras en Shanghai, y todo el mundo habla de caro, contratamos las tres noches que vamos a estar (25,26,27), en un hotel igual que tienen en el centro del Bund. Nos hacen la gestión en recepción. Para el 25 ( sabado) está completo y nos reservan en otro, por la zona, pero un poco menos céntricos ( A la hora de la verdad nos presentamos allí el 25, por si acaso, y no hubo ningún problema).
Una siesta, una ducha, y a la calle a cenar y dar una vuelta.
A la cama

22 de Abril. Último día en Peking

Hoy dejamos el hostel, desayunamos y dejamos las maletas en consigna. De paso os cuento lo de las maletas. Como cargamos muchas veces con él, hemos reducido mucho el equipaje. Llevamos dos maletas que compramos en Decathlon, es un troley con asa plegable y ruedas, pero tiene una ventaja, si abres una sección tiene tirantes y se transforma en mochila. De todas formas llevamos lo mínimo, camisetas y pantalones oscuros, pocas mudas y recurriendo a las lavanderías. Al salir de barajas, cada una de las 2 maletas no llegaba a los 10 kilos.
Bueno, pues a visitar las últimas cosas de Peking.
Lo primero, el Palacio del Príncipe Gong, aprovechamos y nos vamos andando, bordeando el rio, lo que fue el foso de defensa, está en un hutong, llegamos a la vez que un grupo turístico, van en caravana en sus rishaow, esa bicicleta con un carro detrás. El palacio tampoco tiene desperdicio, un montón de casa, un montón de joyas, mucha foto que te permite ver como eran los nobles de la época, cuesta 30 yuanes persona. Ahora queremos ir a las torres, la del Tambor y la de la Campana, realmente bonitas, aunque se han quedado un poco encerradas en el tráfico. También tienen en común con casi todos los monumentos el estado de abandono. Como es un arte pintado, al estar al aire libre, o estás muy encima o enseguida tienen aspecto de descuidados. No se libra ni la Ciudad Prohibida.
Continuamos camino y nos encontramos un huton "de diseño", una recreación hecha para turistas y donde, en vez de casa han situado tiendas de artesanías, recuerdos, arte, restaurantes...
Vamos hacia el Templo de los Lamas, ( 25 yuanes persona, curioso, dentro de la entrada, en forma de sobre viene un pequeño cd multimedia con información del Templo) el más grande de Peking, continúa la misma tónica de edificios dentro de un recinto cerrado. Pero tiene otro aire, no se si solo por ser religioso en vez de civil, por la presencia de los monjes, de la multitud de fieles quemando incienso y rezando sus oraciones, pero sobrecoge. Hay una paz en todo el recinto, a pesar del trasiego de gente, a pesar del turismo. Son una sucesión de edificios, con una gran cantidad de imagenes de Buda, de diferentes tamaños, estelas. Vemos a uno de los monjes que rezan golpeando con la cabeza, es un hombre joven y lleva cardenales hinchados en la frente y en las sienes.
Intentamos entrar en el Templo de Confucio que está enfrente, pero se nos ha hecho tarde, van a cerrar.
Ya se nos ha hecho hora de regresa por última vez al hostel. Hacemos tiempo, nos conectamos a internet, pedimos que nos escriban en chino para el taxista el nombre de la Estación de Ferrocarril del Oeste, casi nadie sabe leer caracteres occidentales, y el del Hotel de Xi'an, que les damos en caractéres europeos, pero en este caso no es posible, no es una traducción como estamos acostumbrados y además los chinos solo saben unos pocos de los 3000 pictogramas que hay. Lo hacemos de otra forma buscamos en internet el hotel y para copiar la dirección en chino si que no hay problema.
Cogemos un taxi a la estación, hay que atravesar media ciudad y hay tráfico, tardamos más de media hora ( 30 yuanes). La estación corresponde a Peking, una inmensidad. Hay 13 salas de espera, de cada una salen varias puertas a varios trenes, continuo ir y venir de multitudes. Cenamos en un restaurante con fotos de los platos y compramos provisiones y agua para el viaje. Entre otras cosas compramos unos paquetitos, de diferentes colores, como de polvorones. Los venden a granel y pensamos que son bollitos. Cuando los abrimos resultan ser frutas desecadas, cada color una fruta diferente.
Cuando se va acercando la hora nos asustamos un poco, hay una cola importante, no va a dar tiempo. Pero lo tiene bien organizado, se colocan tres empleados y van controlando billetes a toda velocidad. El tren está formado en la via, es larguísimo, pero localizamos bien el departamento.
Vamos un poco con el tema del tren. Nosotros somos amigos de los viajes interiores nocturnos, pero claro, en condiciones. No pierdes tiempo durante el día y usamos opciones que te permitan dormir. En América, los autobuses cama y aquí el tren con literas. Hay dos tipos, la dura y la blanda. No se la razón del nombre, por que la principal diferencia es que en las duras, el compartimento es de 6 personas y no tiene puerta. En las blandas son cuatro pasajeros y va cerrado. No pierdes tiempo, es más barato que el avión, por que encima te ahorras la noche de hotel. Por poco más dinero, puedes elegir las literas de abajo. De Peking a Xi'an nos cuesta 410 yuanes por persona.
El tren es moderno, el compartimento es realmente cómodo, la ropa de cama limpia y zapatillas desechables de regalo. Tambien tienes tu mesilla con el termo de agua caliente correspondiente (en cada vagón o cada planta de hotel, hay grifos de agua hirviendo para rellenarlos).
Pasa la azafata, muy mona y glamurosa y nos cambia los billetes por unas tarjetas, como de crédito, nunca llegamos a saber por que. Nos lo vuelve a cambiar antes de la llegada.
Otro invento que descubrí hace un tiempo son los tapones de cera, sobre todo para viajar, son una maravilla. Me los pongo y hasta mañana.

viernes, 1 de mayo de 2009

21 de Abril. Palacio de Verano.

A la puerta del hotel, después de desayunar cogemos un autobús urbano, que por 1,50 yuanes nos lleva a la puerta del palacio, a 12 kilómetros de Pekin. Parece que la ciudad era demasiado cálida en verano y se construyeron “el campito”. Como todo aquí son decenas de edificios, su pagoda, un corredor cubierto con 20.000 pinturas, un lago, en el que hacían batallas navales. La entrada 60 yuanes. Comentaros que hemos visto, que para el nivel de vida chino, las entradas a todas partes son caras ( por supuesto en proporción) no hemos conseguido saber si ellos pagan lo mismo o no. Audioguía, malísima, 40 yuanes. En la orilla del lago está amarrado un barco. Pero resulta que es un barco de mármol. A la emperatriz a la que llaman Susi se le ocurre la idea y gasta el presupuesto del Ministerio de Marina en hacerlo.
Nos sentamos en un banco (estas piernas) y a nuestro lado se sientan dos mujeres mayores. Les van a hacer una foto y nos hacen gestos. Nos apartamos para no molestarlas y no, quieren que nos acerquemos para hacerse la foto con nosotros. Con más gestos nos piden que nos levantemos y hala, inmortalizados en algún álbum familiar chino. No debe ser la única, por que ves muchas miradas furtivas, pero estas nos lo han pedido.
Como va siendo hora, compramos un vaso de fideos que hemos visto por todas partes, en el mismo sitio lo abren y le añaden agua hirviendo (hay termos en todos los sitios) a los cinco minutos tienes una gran ración de fideos con carne (bueno eso dice el vaso, en realidad los trozos de carne no aparecen, solo el sabor), con la que comemos los dos. Nos cuesta, en sitio turístico 5 yuanes.´

Aquí puedes pasar el tiempo que quieras, la finca es inmensa, hay edificios para ver a 10 kilómetros. A tanto no llegamos. Los chinos se llevan el picnic para pasar todo el día.

Volvemos en autobús al hotel y descansamos un poco. A lo tonto se nos ha hecho la hora de la cena. Estos días hemos visto muchos puestos de comida callejera en el hutong y vamos a probar. Hay pinchos de muchas variedades, con tres o cuatro pedacitos de algo ensartado en un palillo y cocidos en caldo o a la barbacoa, algunos aún después de comerlos seguimos sin saber que son, la sorpresa es al pagarlos, cuestan a 0,50 yuanes, si, a 5 céntimos de euro. Probamos por varios puestos. También comemos una especie de crep fina de harina oscura, rellena con un huevo, una galleta de trigo y diferentes salsa, está buena, cuesta 2 yuanes (20 céntimos)
Estamos un rato en el salón del hostel, conectándonos a internet y a la habitación a preparar las maletas y a dormir, que mañana es nuestro último día en Peking y por la noche al tren, para Xi'an

20 de Abril. La gran Muralla.

Nos levantamos temprano, dejamos ropa para la lavandería en el Hostel, a 10 yuanes el kilo. La ropa interior y camisetas 1,20 yuanes
Haciendo caso a la Lonely Planet nos acercamos a Tianmen (Junto a Tianamen), de donde salen autobuses turísticos para la Gran Muralla en Badaling, según dicen, son directos. Pagamos 100 yuanes por persona, incluidos los 40 de la entrada. Esperamos como media hora a que se llene y salimos. Al poco rato paran en una especie de Museo, son figuras como de cera que representan, en diferentes escenarios, momentos importantes de las dinastías imperiales ( 40 minutos) 40 yuanes. La correspondiente tienda a la salida. Al poco otra parada para comer ( son las 11,30) previo paso por una inmensa tienda de jade, en la que la salida está hábilmente oculta para que tengas que dar vueltas. A la 13 salimos para la muralla, llegamos a las 13,45 y nos dejan hasta las 16,10. En lo otro no tenían prisa, aquí si.
La organización de las colas, caótica, diferentes colas que confluyen en el mismo sitio, guías que intentan colar a sus grupos con la complicidad de los vigilantes. Ya nos hartamos de perder un tiempo precioso y que nos tomen el pelo y tiramos para adelante pasando por encima de todos. Lo bueno que tiene, es que como lo hacen ellos, no protestan. Puedes subir andando o en una especie de cochecito individual de feria que va por una cremallera. 60 yuanes ida y vuelta.
Una vez arriba, perdonas todo. Es una obra impresionante, ves kilómetros y kilómetros de muralla que siguen perfectamente la orografía para que tenga exactamente la misma altura siempre. Hace un día de perros, a ratos llueve y hace un ventarrón muy frío. Pero ni lo notas. Solo esta gente pudo hacer algo así, dicen que trabajaron 400.000 personas. El paisaje ayuda, es una zona muy bonita.
Por cierto, una anécdota, no se ve desde el espacio, fue una cosa que se inventaron los chinos, y coló.
Volvemos al bus, esta vez directo, llegamos a las 18,30. Cogemos el bus para ir al hotel. Unas chiquitas jóvenes no dejan de mirarme, solo me falta empezar a pavonearme, cuando una de ellas que va sentada, se levanta y me cede el asiento. Y yo que creía que tengo aspecto juvenil… De todas formas yo le cedo el asiento a Chelo y a partir de ese momento la miran muy mal.
Descansamos un poco y nos vamos a cenar. Como no hemos comido decidimos darnos un homenaje. Hemos visto un restaurante con pinta de caro cerca y vamos. Nos recibe una maitre jovencita y guapa, preguntamos si tiene menú en inglés y nos responde en inglés que si y que además con fotos de los platos. Todas las camareras, muchas, son chiquitas jóvenes. Yo, en mi salsa, por fin tengo el harén con el que todos soñamos en secreto. La cena estupenda, deciros que los chinos de España hacen la comida de los pobres. Hay una cocina china de buena calidad. Nos bebemos dos cervezas de 600cc. Menos mal que apenas tiene alcohol, pero se me está poniendo una barriga cervecera… Llega la hora de la cuenta, total 90 yuanes ( 9 euros) los dos. Le doy un billete de 100 y cuando traen la vuelta se la doy a la chiquita que la trae ( seré generoso, 1 euro) no sabe que hacer, trata de devolvermelo, allí no es costumbre, se pone todo colorada, cuando salimos se lo está contando a las demás. Como estamos que lo tiramos vamos a la misma pastelería, una bolsa de pasteles, 17 yuanes.
A dormir

Día 19. Hoy de compras

Vamos a Tianamen en bus y luego andando al mercado de la Seda y las Perlas. Lo que antes era una calle lo han trasladado a un gran centro comercial. Un edificio de 6 plantas repartido en cubículos, cientos, de 2X2 metros, llenos de género. La forma de conseguir que te pares en el suyo es gritar más que los otros ( la mayoría son chiquitas jóvenes) y colgarse de tu brazo al pasar. Si descubren que eres español, " Hola amigo, amiga. Todo bueno, bonito, barato" Todas dicen lo mismo, debe haber una "academia de vendedor". Todas las grandes marcas están allí, según la planta, calzado, bolsos, relojes, ropa, electrónica. Todo rigurosamente falsificado. Todo a unos precios que a base de gritos y tiempo quedan ridículos. Pero no somos muy compradores y además hemos leído que mejor en Shanghai.
Después de un buen rato nos vamos andando al Mercado Nocturno de comida ( lo de nocturno, no se, abre a las 3 de la tarde) Está en el lateral de una avenida peatonal que ya quisieran nuestras grandes ciudades. Aquí si que están todas las grandes marcas, Rolex, Guzzi, Vuiton, etc, pero de verdad. Son puestos de comida en la calle, incluidos los famosos de escorpiones y los de orugas. Como estos me suenan a engaño para turistas nos quedamos un rato esperando a ver si alguien los come. Nadie. Los dejamos para otra vez. Comemos un montón de pinchos todos ricos. Durante estos días veíamos en todas las tiendas de comidas unos vasos de barro gris con una pajita pinchada, descubrimos que es yogurt. Entre lo mucho que comemos no llegamos a los 30 yuanes. Callejeamos por la zona y nos vamos en metro al hotel. Descansamos un poco y para cenar, como tenemos poco hambre, vamos al de los fideos del otro día. Pasamos por una pastelería ( hay muchas) y comemos algún dulce, todos nos sorprenden, son sabores diferentes, usan mucho menos azúcar y añaden sal, están ricos.
Nos vamos a dormir, mañana paliza, Gran Muralla.

Día 18. Ciudad prohibida.

Nos levantamos temprano, desayunamos en el hostel. El desayuno normalito/pobre. Una tostada francesa, te o zumo. Será por el estilo todos los días, aunque diferente cada uno.
Cogemos el autobús, conductor y cobrador, que no para de gritar, Dios sabe que. El billete 1 yuan, hay que pagar justo, no llevan cambio, el dinero no se les da, se introduce por una abertura a una caja. La mayoría de los chinos llevan abonos. Otro consejo, id siempre bien agarrados a las barras.
Llegamos a la Ciudad Prohibida, aunque es temprano ya hay mucha gente, luego comprobaremos que aún cabe mucha más. La taquilla sin embargo con poca gente, en todas partes ha sido igual. Como son todo grupos, ya los guias llevan los billetes. La entrada 60 yuanes/pax, más 40 la audioguía ( luego comprobamos que es bastante mala, pero es en español).
La Ciudad, cualquier guía te lo cuenta mejor, no voy a intentarlo. Nuestra impresión, una maravilla, pero ocurre una cosa que nos va a ocurrir más veces. Cuando los emperadores chinos, se ponían a algo, era siempre a lo bestia, un palacio no era el concepto europeo, un edificio más o menos lujoso, eran decenas de edificios, decenas de patios, decenas de pasillos, miles de muebles, miles de adornos. Nosotros estuvimos 5 horas y seguro que se nos pasaron cosas, pero sinceramente, al final no nos importaba un pimiento. Por que hay otra cosa, su concepto estético es diferente del nuestro, lógicamente no lo entendemos. El primer palacio te parece una maravilla, el segundo también, el décimo te empieza a parecer un poco chillón, tanto colorín. El número 20 piensas ¿ Este no lo había visto ya? El 30 ¿ Esto no tiene fin?
Volvemos en autobús al hotel, de camino comemos y a dormir un ratillo, que después hemos contratado "Opera China", 200 yuanes/pax.
Nos recoge a las 18,15 el mismo conductor del aeropuerto y nos lleva a un hotel, con su propio teatro. Una hora de espectáculo, con Opera, artes marciales, malabarismo. Evidentemente es un espectáculo hecho para guiris ( todos los espectadores lo somos), pero a ver quien es el chulo que se sienta a ver una ópera pura de 5 horas ( es lo que suelen durar las obras) Además si no tienes bastante, en la televisión ( 50 canales solo en chino) hay un canal que solo retransmite opera. A la salida, un taxi al hotel 19 yuanes.
En el hutong vemos un restaurante en el que todas las mesas tienen una marmita encima de una llama de gas. Entramos a ver lo que es. En la marmita hay dos compartimentos con caldo, y tiene un buffet en el que coges comida, muchos tipos, carne, pescado, verduras, que añades al caldo y dejas cocer a tu gusto. Todo esto lo entendemos viendo a los demás y con la ayuda por mímica de la camarera. Tambien nos traen varios platos de una especie de jamón york enrollado para añadir. El caldo, picantito. Todo se moja en una salsa de cacahuete. Vemos que a media comida comen un plátano, los imitamos y baja bastante la quemadura de la boca. Comemos como bestias, el precio, incluyendo bebida y postre, 29 yuanes/pax.
Al hostel, encargamos los billetes de tren a Xian, mejor hacerlo con tiempo y a descansar

Día 17. Primer día Peking

Pues por las maravillas de los cambios de hora ( +6 horas en China) ya estamos en el día 17 de Abril, a las 10,40 en Peking. Control de pasaportes y visados. Son rápidos. Detalle curioso, cada policía tiene delante de su cabina un teclado, con botones marcados con carítas ( desde enfadado a feliz), para que califiques su comportamiento. Hacemos un primer cambio, pero como el cambio en aeropuerto suele ser malo cambiamos lo justo, para pagar el hotel que se debe hacer a la llegada.
Hemos contratado por internet un hostel http://www.redlanternhouse.com/ La doble con baño 240 yuanes. Al contratar 5 noches nos incluyen el desayuno y la mitad de la recogida en el aeropuerto ( 80 en lugar de 160 yuanes). Salimos y no están, pero al momento llega el conductor con el cartel de nuestro nombre. La primera señal de que esto no es España, cada uno llevamos una maleta, muy diligentemente se lanza a coger... la mía. Y ocurre también lo que será una constante durante todo el viaje, no habla una palabra de inglés. Nos lleva al Hostel, que está en medio de un hutong, tiene un autobús, el 22 casi en la puerta, que lleva al centro, y el metro a 500 metros. Para lo monstruoso que es Peking, bastante centrico. La habitación bien, cómoda y limpia. Las instalaciones, con decoración típica, con bar, internet, agencia de viajes. Nos gusta.
Para aprovechar dejamos las cosas y vamos a la calle, a empezar a ver la ciudad. Tenemos nuestro primer contacto con el tráfico de China y vamos aprendiendo las reglas, bueno, la regla. Solo hay una, cada uno hace lo que le da la gana. Los camiones apabullan a los coches, los coches a los motocarros, los motocarros a las motos, las motos a las bicis y todos a los peatones, criaturas sin derechos. Tan pocos derechos tienes que si vas por una acera es normal que llegue un vehículo tocando desaforadamente el claxon para que te apartes. Los coches van por dirección prohibida, dan la vuelta en medio de una avenida y siguen en dirección contraria hasta que encuentran una salida. Ni sueñes en que esperen en un paso de cebra, pero tampoco en un semáforo cuando lo tienes en verde para cruzar, y siempre encima, te pitan indignados. Y encima, la mayoría de las motos son eléctricas ( es curioso, acostumbrados a las máquinas de hacer ruido de aquí), con lo cual llegan hasta detrás tuyo muy silenciosos y en el último momento, a pitar como locos. En los cruces no miran, salen directo. Milagrosamente no vemos golpes, conducen despacio y están acostumbrados. Otra cosa, todo se resuelve a pitidos, pero no se enfadan, ni se miran.
Hemos comprado un plano en el hostel ( 8 y) y emprendemos camino. Como es una ciudad enorme, el mapa engaña y lo que parecía un paseo nos lleva casi tres horas. De camino aprovechamos para cambiar dinero, en el Banco nos llevan a una ventanilla apartada, con un cartel Zona VIP, solo personal olímpico. Si seremos VIP, que tenemos nuestro traductor de inglés y nos invitan a café.
Vamos a Tianamen, queremos ver la Plaza y el horario de la Ciudad Prohibida para ir mañana a primera hora. Primera sorpresa, para evitar la repetición de conflictos, la plaza está ahora completamente vallada. Pese a ser enorme solo hay dos entradas, en las que tienes que pasar control de seguridad, escaneado de bolsos incluido.
Aprendemos otra cosa, cualquier sitio visitable en China, está atestado. Todos, falsamente, decimos, si a China va poco turismo. Pero no tenemos en cuenta el turismo interior. Y son 1.400 millones. En todas partes hay hordas, grupos muy disciplinados y educados. Y otro fenómeno, para el habitante de Peking los extranjeros somos ya habituales, pero distingues a los de "provincias", por que, educadamente, pero no te quitan ojo.
Como ya hemos aprendido, volvemos en metro, 2 yuanes el billete, hay máquinas faciles de utilizar, en inglés.
Ya vamos teniendo hambre, aunque desayunamos fuerte no hemos comido, (solemos hacerlo en los viajes, es una forma de perder menos tiempo) y salimos a cenar ( los chinos madrugan y comen y cenan pronto). Vamos a un restaurante ( tipo comedor con bancos corridos) en el hutong, dos boles grandes con carne y fideos, con una cerveza ( la cerveza china suele ser de 600 cc. y tiene muy poco alcohol) 19 yuanes. Otro primer contacto con otra constante, muchos sitios solo tienen carta en chino y no te entienden. Soluciones, preguntar antes de entrar si tienen menú en inglés ( más fácil en los más lujosos) ver si es uno de los muchos que tienen fotos de platos en la pared y señalar, o ver lo que está comiendo la gente y sin ningún complejo ( nadie se ofende) decir que quieres lo que está comiendo ese señor. Otra cosa que aprendimos ( era el primer día) aquí el café es una rareza. Vamos a una avenida, a una franquicia y nos ponen dos vasos de cartón con café americano. Nos cuesta lo mismo que la comida. Después hemos descubierto que fue barato, hemos llegado a pagar casi siete euros (70 yuanes) por dos cafés.
Venga, a la cama que ya es hora y vamos seis horas adelantados.

jueves, 30 de abril de 2009

Que nervios...

16 de Abril. Ya estamos en Barajas, pasamos los 7.000 controles que hay ahora para cualquier vuelo ( que pereza, ¿ no se acuerdan que el 11- M se produjo en trenes de cercanías, en los que sigue sin haber controles ?) y a esperar el embarque.
Primer trayecto Madrid-París CDG. Dos horas de vuelo. ( El equipaje ya facturado a Peking) Al desembarcar rapido a pasar de la terminal 2F a la 2E, un paseo por el mismo edificio de unos 10 minutos, rapido a la puerta de embarque
El avion es un 777 -300, el nuevo monstruo de Boeing, substituto del 747 Jumbo, 450 plazas. El vuelo 9 horas, Air France muy bien, ya podría aprender Iberia, tripulación muy agradable, con ganas de agradar, a los que no insultas si les pides un vaso de agua. Nos sirven un aperitivo ( Champan incluido), comida, con dos menus entre los que elegir (chino y europeo) y un desayuno. El programa de entretenimiento, buenísimo. Tienes tu propia pantalla, puedes elegir cine ( unas 40 películas que ves cuando quieres), música ( CD de todos los géneros), juegos de ordenador, mapas del recorrido, radios, niños, relajación... Consiguen que sea algo menos aburrido. Como datos curioso, van unas cuantas parejas españolas que van a recoger a sus nuevos hijos adoptivos. Van de los nervios. Da ternura.

Pasos previos

A China viajan, basicamente, Air France, Lufthansa y Finnair. Llevamos unos días vigilando por internet y todos, para abril, viene teniendo ofertas de unos 500 euros. De repente Air France, aunque anuncia lo mismo, al hacer una simulación de fechas para Madrid-Peking, via París, me da 385 euros, rizando el rizo pruebo con vuelta desde Shanghai ( donde te suelen dar el palo) y el mismo precio ( por ejemplo en Finnair que está en 450 euros, así pasa a 1.500). Nos lo consultamos y ya está, la reserva y pagado. Ya no hay marcha atrás.
Ahora viene lo mío, organizar. Lo primero la guia, vamos a la Fnac y no hay grandes sorpresas. La Lonely Planet nos gusta, quizas por costumbre, 36 euros.
Buscamos por internet, en las paginas de www.lonelyplanet.es en el foro. En www.viajerosolidario.com ( gracias Xavi, lo bueno de internet, no nos conocemos, pero estoy en deuda). Aquí voy leyendo de varios blogs, con muchos y muy buenos datos ( gracias, amigos, no os cito por que sois muchos y muy buenos, no quiero olvidar a ninguno).
Ahora algo fundamental y que puede ser el primer susto, el visado. Ojo que lleva bastante tiempo si no eres de Madrid o Barcelona, unicos sitios para hacerlo. Si eres de fuera; nosotro leimos una información y fue lo que hicimos, ir a MRW ( www.mrw.es) con los pasaportes y los impresos ( los descargas en http://www.embajadachina.es/esp/lqyw/t317689.htm ) y encargarselo, te hacen el envio a Madrid, lo llevan al Consulado, adelantan el dinero ( 25 euros por persona el visado de una entrada), lo recogen y te lo envian de vuelta ( los dos visados salen por unos 100 euros total). A nosotros nos pilla por medio la Semana Santa y se retrasa bastante, llegan a ponernos de los nervios, pero al fin todo bien. Ojo que si se sale de China y se vuelve a entrar ( incluido Hong Kong) hay que tener el visado de más entradas.
La moneda ( el yuan o renminbi=rmb) ha subido, ya no es la formula facil de 1 euro = 10 yuanes. Ahora es 1 euro= 8,5 yuanes. Pero nosotros por comodidad hemos usado para cálculos, el antiguo. Hay muy pocas monedas, los billetes van de 1 rmb a 100 rmb. Procurad siempre llevar de los pequeños, pues en el autobús no hay cambio y en el metro solo para billetes de hasta 10 rmb.
El viaje de Alicante- Madrid lo hacemos con Renfe www.renfe.es , hay ahora una nueva tarifa ( estrella) que te permite viajar por 20 euros trayecto/pax, pero hay que conseguirla con tiempo.
De Madrid a Barajas ( T2), lo mejor y más barato, el Metro, con el billete normal, más un suplemento de un euro.

Primero, el saludo

Hola, quisiéramos en primer lugar presentarnos. Somos Chelo ( Consuelo) y Miguel, una pareja ya en los cincuenta años. Compartimos la ilusión por viajar. Bueno, Chelo es la que disfruta más viajando y Miguel organizando el viaje. ( Ahora que ella no lee, os cuento el secreto, yo organizaría todo y ya está, me quedaría en casa). Hemos hecho varios viajes largos, Tailandia, Venezuela, Mexico varias veces, Perú, Argentina y ahora China.
¿ Y como elegimos el destino ? Pues en primer lugar por el interés, pero interés tenemos por varios países, ¿ y entonces? Pues por que encontramos un billete a buen precio. En el caso de China, con Air France, Madrid-París-Pekin, Shanghai-París-Madrid por 380 euros por persona.
¿Y por que otro Blog? Pues en primer lugar es una forma de agradecimiento a la gente que tanto nos ayudaron con sus bitácoras. Pensamos, que en justa compensación debíamos continuar sus esfuerzos y actualizar los datos. Tambien, durante el viaje encontramos que nuestra guia de cabecera, nuestra admirada Lonely Planet, en el caso de China, es un absoluto desastre. De acuerdo, que es imposible una guia de calidad sobre un país tan grande y complejo, pero ellos se han atrevido y en este caso lo han hecho muy mal.
Ahora ya acabó el viaje y queda madurarlo. Nos preguntan ¿ Y que tal ? ¿ Merece la pena ? Hombre a esto, siempre, nuestra respuesta es unánime, si merece la pena. ¿ Que recomendaríamos ? Pues lo primero, daros mucha prisa si pensáis ir. Los chinos han emprendido una loca carrera para destruir su país. Les ha entrado la urgencia de occidentalizar, sin aprender nada de las burradas que nosotros ya hemos hecho. Sus avenidas tienen que ser las más anchas, con los rascacielos más monstruosos en su bordes. Para darle "carácter" a algunos les ponen un tejadito tipo chino. En vez de arreglar los, muchas veces, insalubres hutongs ( barrios tradicionales de casas bajas) los derriban y los sustituyen por bloques monstruosos. Muy orgullosos, el las vallas del derribo colocan dibujos de los futuros monstruos. Después de pedir perdón por el rollo vamos con lo práctico.