Pues por las maravillas de los cambios de hora ( +6 horas en China) ya estamos en el día 17 de Abril, a las 10,40 en Peking. Control de pasaportes y visados. Son rápidos. Detalle curioso, cada policía tiene delante de su cabina un teclado, con botones marcados con carítas ( desde enfadado a feliz), para que califiques su comportamiento. Hacemos un primer cambio, pero como el cambio en aeropuerto suele ser malo cambiamos lo justo, para pagar el hotel que se debe hacer a la llegada.
Hemos contratado por internet un hostel http://www.redlanternhouse.com/ La doble con baño 240 yuanes. Al contratar 5 noches nos incluyen el desayuno y la mitad de la recogida en el aeropuerto ( 80 en lugar de 160 yuanes). Salimos y no están, pero al momento llega el conductor con el cartel de nuestro nombre. La primera señal de que esto no es España, cada uno llevamos una maleta, muy diligentemente se lanza a coger... la mía. Y ocurre también lo que será una constante durante todo el viaje, no habla una palabra de inglés. Nos lleva al Hostel, que está en medio de un hutong, tiene un autobús, el 22 casi en la puerta, que lleva al centro, y el metro a 500 metros. Para lo monstruoso que es Peking, bastante centrico. La habitación bien, cómoda y limpia. Las instalaciones, con decoración típica, con bar, internet, agencia de viajes. Nos gusta.
Para aprovechar dejamos las cosas y vamos a la calle, a empezar a ver la ciudad. Tenemos nuestro primer contacto con el tráfico de China y vamos aprendiendo las reglas, bueno, la regla. Solo hay una, cada uno hace lo que le da la gana. Los camiones apabullan a los coches, los coches a los motocarros, los motocarros a las motos, las motos a las bicis y todos a los peatones, criaturas sin derechos. Tan pocos derechos tienes que si vas por una acera es normal que llegue un vehículo tocando desaforadamente el claxon para que te apartes. Los coches van por dirección prohibida, dan la vuelta en medio de una avenida y siguen en dirección contraria hasta que encuentran una salida. Ni sueñes en que esperen en un paso de cebra, pero tampoco en un semáforo cuando lo tienes en verde para cruzar, y siempre encima, te pitan indignados. Y encima, la mayoría de las motos son eléctricas ( es curioso, acostumbrados a las máquinas de hacer ruido de aquí), con lo cual llegan hasta detrás tuyo muy silenciosos y en el último momento, a pitar como locos. En los cruces no miran, salen directo. Milagrosamente no vemos golpes, conducen despacio y están acostumbrados. Otra cosa, todo se resuelve a pitidos, pero no se enfadan, ni se miran.
Hemos comprado un plano en el hostel ( 8 y) y emprendemos camino. Como es una ciudad enorme, el mapa engaña y lo que parecía un paseo nos lleva casi tres horas. De camino aprovechamos para cambiar dinero, en el Banco nos llevan a una ventanilla apartada, con un cartel Zona VIP, solo personal olímpico. Si seremos VIP, que tenemos nuestro traductor de inglés y nos invitan a café.
Vamos a Tianamen, queremos ver la Plaza y el horario de la Ciudad Prohibida para ir mañana a primera hora. Primera sorpresa, para evitar la repetición de conflictos, la plaza está ahora completamente vallada. Pese a ser enorme solo hay dos entradas, en las que tienes que pasar control de seguridad, escaneado de bolsos incluido.
Aprendemos otra cosa, cualquier sitio visitable en China, está atestado. Todos, falsamente, decimos, si a China va poco turismo. Pero no tenemos en cuenta el turismo interior. Y son 1.400 millones. En todas partes hay hordas, grupos muy disciplinados y educados. Y otro fenómeno, para el habitante de Peking los extranjeros somos ya habituales, pero distingues a los de "provincias", por que, educadamente, pero no te quitan ojo.
Como ya hemos aprendido, volvemos en metro, 2 yuanes el billete, hay máquinas faciles de utilizar, en inglés.
Ya vamos teniendo hambre, aunque desayunamos fuerte no hemos comido, (solemos hacerlo en los viajes, es una forma de perder menos tiempo) y salimos a cenar ( los chinos madrugan y comen y cenan pronto). Vamos a un restaurante ( tipo comedor con bancos corridos) en el hutong, dos boles grandes con carne y fideos, con una cerveza ( la cerveza china suele ser de 600 cc. y tiene muy poco alcohol) 19 yuanes. Otro primer contacto con otra constante, muchos sitios solo tienen carta en chino y no te entienden. Soluciones, preguntar antes de entrar si tienen menú en inglés ( más fácil en los más lujosos) ver si es uno de los muchos que tienen fotos de platos en la pared y señalar, o ver lo que está comiendo la gente y sin ningún complejo ( nadie se ofende) decir que quieres lo que está comiendo ese señor. Otra cosa que aprendimos ( era el primer día) aquí el café es una rareza. Vamos a una avenida, a una franquicia y nos ponen dos vasos de cartón con café americano. Nos cuesta lo mismo que la comida. Después hemos descubierto que fue barato, hemos llegado a pagar casi siete euros (70 yuanes) por dos cafés.
Venga, a la cama que ya es hora y vamos seis horas adelantados.
viernes, 1 de mayo de 2009
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