martes, 5 de mayo de 2009

28 de Abril. El viaje de vuelta

Nos levantamos, hacemos maletas, liquidamos el hotel y cogemos un taxi para ir al Maglev ( Magnetic Levitation) el super-tren que une Shanghai con el aeropuerto. Al llegar se nos cuelga un vendedor de relojes al que le da tiempo en unos cien metros para pasar de ofrecernos un reloj por cien yuanes (diez euros) a cuatro relojes por cien yuanes. Para que os hagáis una idea de los precios y lo fácil que bajan. El tren (40 yuanes) es una pequeña decepción, una especie de Ave, con su marcador en cada vagón, en el que se supone que alcanza casi 500 km/h, el nuestro solo alcanza 301, pero sin embargo tarda los 8 minutos que nos habían dicho.
El Aeropuerto Internaciona Shanghai Pudong (PVG), como corresponde a la ciudad, grande y moderno. Grandes naves, grandes salas de facturación, grandes salas de espera. Nuestro vuelo sale con 40 minutos de retraso. Ahora la vuelta es más larga, 12 horas. Como suele ocurrir se hace muchísimo más largo que la ida, ya no vas con la misma ilusión. El servicio de Air France, impecable. Al llegar a París, con el retraso hemos perdido el enlace, inmediatamente nos dan las tarjetas de embarque para una hora más tarde y para compensarnos nos dan vales para una comida y una bebida (aprende Iberia). Llegamos a Barajas, y metro a Madrid. Cuando llegamos, han pasado 23 horas desde que salimos del hotel. Y aún pagaremos el cambio de hora, para nosotros las 10 de la noche serán las cuatro de la mañana. Pero no todo va a ser bueno en los viajes.

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